[Cine] El Hombre de Acero

Man-of-Steel_011

Una película con opiniones contrapuestas sin duda alguna. Hay quien le ha encantado, algunos se han quedado indiferentes, y otros muchos están decepcionados en mayor o menor medida. Aclaremos que “El Hombre de Acero” es una película técnicamente muy bien acabada, entretenida (sobre todo su segunda mitad) y espectacular en casi todas sus escenas. A pesar de todo ello, a algunos nos ha dejado un cierto mal sabor de boca, una sensación de vacío, de haber visto algo que podría haber sido bastante más.

En la presente reseña analizaremos las razones para estimar que “El Hombre de Acero” se ha quedado a medio camino de ser una gran película de Superman y tan solo es una muy buena película de superhéroes (de uno que tiene una capa roja pero que no reconocemos como el verdadero Superman).

Tras el salto, analizamos la película. Ojo que hay spoilers!

aliens

Si eres de las personas que al salir del cine de ver esta película te has sentido con esa extraña sensación de haber visto un Superman más desnaturalizado y brillante del que esperabas o del que creara Richard Donner en 1978 no temas, es una sensación común y comprensible ante el curioso, y algo caótico, despliegue de efectos, épica y guión que acabas de ver.

La sombra de Richard Donner (responsable del primer Superman, posiblemente el más brillante y logrado de todos) es muy alargada, demasiado, y la de su guionista Mario Puzo (nada menos) lo es aún mas. Se ha pretendido revitalizar la franquicia haciendo un alarde de efectos especiales espectaculares, interpretación muy seria y trascendente de la historia, y analogías casi judeocristianas (que ya vimos en la anterior película de Bryan Singer) a través de la figura de Superman. Por supuesto el texto y la habilidad para guionizar de David S. Goyer es una sombra muy pálida frente a la magistral narrativa de Mario Puzo, y ese intento de quedar a su altura es lo que martillea sin piedad el guión de Goyer, puesto que se trata, por mostrar un ejemplo gráfico, de un “Seat León” intentando adelantar a un “Ferrari”.

 

¿Y qué es lo que falla en “El Hombre de Acero” para dejarnos con ese “quiero y no puedo” que nos desilusiona al terminar su visionado? Muy sencillo, lo primero de todo es darle más oscuridad de la que el personaje y su entorno llevan:

Lo que funciona para Batman (escucha bien esto Chris Nolan) no tiene porqué funcionar para Superman. Son dos paradigmas de superhéroes contrapuestos, igual que en Marvel lo son (por ejemplo) Spiderman y Lobezno. No puedes darle el mismo barniz de seriedad, trascendencia, oscuridad, teatralidad y violencia a Superman que a Batman porque logras esto, una película de aspecto contrapuesto que por momentos parece el Batman de Nolan trasvasado al paradigma de Superman.

Man-of-Steel-Henry-Cavill

    Christopher Nolan no parece entender mucho de cómics (ni interesarle lo mas mínimo) perfecto, pero al menos trata de informarte bien del tipo de superhéroe que quieres llevar a la pantalla como Richard Donner hiciera en los años 70, mezclando dosis de comedia casi casi del estilo de Cary Grant (con un inmenso Christopher Reeve) con la profundidad dramática del final de Krypton, la rebelión de Zod o el duelo con Lex Luthor. El propio actor Reeve supo incluso alterar su porte y su presencia en pantalla para hacer de Clark Kent  y Superman. Aquí, Henry Cavill (excelente actor por cierto) no ha recibido las instrucciones del director para tratar de interpretar esa particular “dualidad física” de Superman / Clark Kent. Dicho de paso, dualidad que se ha minusvalorado y mucho en “El Hombre de Acero” por cierto. (Lois Lane sabe quién es desde el principio y solo vemos al Clark Kent periodista en la última escena de la película) En este punto destaca el “look” tan dramático y trascendente de toda la película, ya comentado un poco más arriba. Apenas vemos tres sonrisas en toda la película puesto que el resto son caras serias, gritos, llantos, preocupación, y en general un intento algo “gafapasta” y pedante de darle a Superman un barniz de película seria (como hiciera Nolan en Batman) cuando, a fin  de cuentas, se trata de un superhéroe. Joss Whedon (un guionista mucho más perspicaz que David S. Goyer vistas sus obras respectivas) tiene claro y -lo demostró en los Vengadores-, que la base del dramatismo cinematográfico es el contrapunto de humor tan propio del género humano, sea el contexto ficción o realidad.

Pero lo más sangrante para una película de superhéroes es saltarse el canon de su personaje, o alterarlo. Esto es, cambiar lo que lleva muchas décadas haciendo funcionar a ese héroe en sus cómics mensuales. No se puede reinventar la rueda cuando la rueda funciona bien, y aunque el medio cinematográfico lleva otra narrativa diferente al cómic, no es necesario desnaturalizar la esencia de un superhéroe para llegarle al gran público:

 

Spiderman mantiene en el cine la esencia de su alter ego del cómic y no por ello pierde fuerza. Qué decir de los X-Men de Bryan Singer y su Lobezno, perfectamente llevados a la gran pantalla y entendidos por cualquier espectador.

 super

   En el caso de Superman, el canon de su respeto supremo por la vida se altera aquí cuando está peleando mano a mano con Zod y decide matarlo. (O lucha en Metrópolis aunque mueran millones de civiles inocentes en vez de irse a pelear al Polo Norte, por ejemplo).

Alguien dirá eso de “y qué otra cosa podría hacer?”. Bien, repasaros “Superman II” y entended que hay soluciones originales y creativas para acabar con tres kryptonianos malvados sin tener que saltarte el canon.

 

Otro momento vergonzante es la muerte de su padre humano Jonathan Kent, absurdo para lo que es Superman desde hace 75 años, puesto que no solo es innecesario plantear esa muerte como motor empático del personaje, es que encima Superman / Clark Kent tiene poderes, recursos y ética como para evitar el sorprendente y dramático final del mencionado Jonathan Kent.

 

Hay muchos más ejemplos, algunos inconsistentes con la propia saga de películas:

En la anterior entrega de la saga Superman aguanta un disparo en el ojo a quemarropa y aquí los kryptonianos se ven afectados por la cinética de las balas de alto calibre. La pregunta es, ¿es consciente el guionista que los kryptonianos son de idéntica fuerza que Superman, y que Superman es invulnerable a todo salvo a la Kryptonita? Y por si alguien cree que esto es alterable, que sepa que es uno de los canones de Superman y por ende, no alterable salvo riesgo de desnaturalizar su esencia como ya hemos dicho.

 Clark kent Christopher Reeve Superman

 Otros ejemplos son injustificados respecto al perfil base del personaje:

Lois Lane ya sabe la identidad de Superman desde el minuto cero: ese juego de identidades, sospechas, confusiones y toque de comedia tan propio de Clark Kent versus Lois Lane se va al garete. De nuevo se nota que detrás de la película hay un productor que le importa cero el cómic de Superman y que trata de exportar la fórmula del éxito del Batman cinematográfico a la franquicia de Superman sin darse cuenta que eso, quizás, no sea posible.

 

En resumen, una pena puesto que la cinta está firmada por nuestro muy admirado Zack Snyder (300, Watchmen), que tras el fiasco de “Sucker Punch” (2011) comienza a despertar sospechas en más de un seguidor de su filmografía.

 

Calificación: 6 de 10

Jesús Marugán

Librero de cómics desde 1993, es fan de Marvel, Superman, el WoW y las bandas sonoras.

Twitter YouTube 

Leave a Reply