[Comic] ALL STAR SUPERMAN

A pesar de que  esta maxiserie de doce números vio su final allá por 2008, la categoría de Obra Maestra que le han otorgado la mayoría de los fans ha convencido a ECC para publicarla de nuevo en un bonito y completo tomo en rústica. Ganadora de dos Premios Eisner y creada por una de las parejas guionista-dibujante más prolíficas del Siglo XXI, All Star Superman está, al menos, entre las tres mejores obras que se han hecho nunca del superhéroe más conocido e icónico.


Suele decirse que la Edad de Oro del cómic empezó con Superman. Allá por los años 30, 40 y 50, los relatos y tiras cómicas estaban repletas de coloridos personajes que se dedicaban exclusivamente a hacer el bien y a salvar al Mundo de villanos malos hasta la médula. Cada historia estaba cargada de ingenuidad, inocencia e imaginación, y podía suceder casi cualquier cosa (siempre que ganasen los buenos). En la actualidad, los cómics son mucho más variados y profundos. Los personajes que leemos están llenos de imperfecciones y dilemas morales, cometen errores y no siempre actúan en beneficio de los demás. Esta gran diferencia fue quizá lo que vio Grant Morrison cuando escribió All Star Superman, percatándose de que el Hombre De Acero sigue siendo, en sus raíces, un personaje de la Edad de Oro, pues representa la pureza más extrema y siempre estará ahí para salvarnos, incluso de nosotros mismos.

El autor se encarga de integrar todas las visiones del personaje a lo largo de su historia: ¿Es acaso Superman un Dios, o un simple hombre con poderes?¿Es un alienígena, un conquistador, o un Mesías? La respuesta es simple: por encima de todo, Superman es un buen tipo. Un ejemplo para todos los hombres y los demás héroes. Y en esta serie, él sabe que va a morir.

Esta fascinante y complejísima obra, todo un manifiesto de cómo hacer cómics de superhéroes, demuestra un conocimiento tremendamente profundo del personaje, su mitología y sus secundarios. Cada uno de los doce episodios de los que está compuesta se centra en un concepto diferente, ya sean conocidos como Lois Lane, Lex Luthor, Krypto o la Ciudad Embotellada de Kandor, a auténticas vueltas de tuerca de lo establecido como Mundo Bizarro y el solitario Zibarro, Tierra-Q o el Escuadrón de Supermen del Futuro. Aún narrando verdaderas locuras, cada capítulo recupera ese tono inocente de la Edad de Oro y potencia el Sense of Wonder, es decir, el Sentido de la  Maravilla en el que todo puede pasar pero el héroe aparecerá para salvar el día.

Grant Morrison, el guionista, es considerado como uno de los mejores autores de la historia del cómic. Siempre comparado con el mítico y genial Alan Moore, comparte con él la valentía por innovar y mirar siempre más allá de lo que se aprecia a simple vista: Conocidas son sus revolucionarias etapas en Animal Man (donde cogió a un superhéroe de tercera fila y lo convirtió en un ecologista y activista por los derechos de los animales, con familia propia y que terminaba conociendo a su creador en las páginas del cómic, el propio Morrison), JLA (fue el primer autor que se atrevió a reunir a los ”Siete Grandes” en el mismo supergrupo y los enfrentó a amenazas cósmicas y metafísicas), X-Men (potenció a Emma Frost, creó a Fantomex y a Quentin Quire y escribió la muerte de uno de los personajes más queridos de la Patrulla) o la controvertida Batman (creó al actual Robin, Damian Wayne, mató y resucitó a Bruce Wayne, ideó el Club de Héroes y el Guante Negro…). Cuando aceptó la propuesta de escribir a Superman, exigió la presencia en el dibujo de Frank Quitely, escocés como él y con el que han compartido muchos éxitos a lo largo de los años: JLA, We3, Flex Mentallo, X-Men y por último la obra que nos ocupa, todas ellas multipremiadas y consideradas por el público como más que notables.

El motivo de la elección de Quitely era muy clara; además de la química de trabajo que compartía con el guionista, Morrison sabía que el bueno de Frank es capaz de dibujar cualquier cosa que se le proponga, desde un ambiente tecnológico a una gran ciudad o el espacio exterior; pero donde realmente destaca es en su capacidad de narración, cualidad en la que es uno de los mejores de su generación: las viñetas se suceden con fluidez y naturalidad, detalladas y con gran expresividad. Además, este dibujante es uno de los pocos que se esfuerza por diferenciar a Superman de Clark Kent más allá de las gafas o el archiconocido flequillo: su Clark es torpón, regordete y encorvado, mientras que representa a Superman musculoso, erguido y carismático. Un detalle que es de agradecer.

En el aspecto personal, All Star Superman es uno de mis cinco cómics preferidos. A cada relectura se descubren nuevos matices o detalles que habían pasado desapercibidos, y es una gozada dejarse conquistar por el hilarante cuarto número con Jimmy Olsen, el fascinante retrato de Luthor en el quinto, la genialidad del octavo o la emoción del décimo, por decir algunos. Una lectura obligada para los fans del personaje, y tremendamente recomendable para el que busque leer superhéroes en estado puro.

 

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