[Comic] RÉQUIEM POR MARTE

Panini continúa con su política de publicar todas las miniseries que ha escrito Jonathan Hickman para editoriales independientes y que le han valido para forjarse una carrera en Marvel Comics, además de ser considerado como el guionista con más talento del mundillo actualmente.
Réquiem por Marte es el cuarto tomo del autor en ver las estanterías en nuestro idioma, y argumentalmente es el primer acercamiento a los superhéroes por parte de Hickman, que en esta ocasión sólo se encarga de los guiones y que cuenta con los dibujos de un artista joven con un talento impresionante llamado Ryan Bodenheim.


 En los cuatro números que ocupa esta serie limitada se nos narra la destrucción inminente de la Tierra, donde todos los superhéroes del planeta -o más bien, todas las personas con poderes- y las mejores mentes científicas deben unirse para hacer frente a una invasión alienígena. Simultáneamente conoceremos la vida del ser más poderoso de todos, Marte, nacido a mediados del siglo V y que en la actualidad aún vive, autoexiliado en el planeta rojo que le da nombre, y que es lo más parecido a un Dios caminando entre mortales.

Es realmente complicado escribir más sobre el cómic sin desvelar nada, porque tras una puesta en escena que abarca las primeras ocho páginas, toda la trama se desarrolla a gran velocidad y sin un momento para divagar ni para tomar aliento. Pero lo realmente importante es cómo nos cuentan la historia, más que lo que sucede en ella: el narrador, mostrando un gran desapego y resignación, es un personaje cuyo poder consiste en ver el futuro, por lo tanto, si desde la primera viñeta nos cuenta lo que está destinado a pasar, ¿por qué seguir leyendo?

Ahí es precisamente donde radica el talento de Hickman, que a través de una historia que narra no sólo el Ocaso de los héroes, sino también el fin de la Tierra y de la Humanidad, se sirve para explorar temas más profundos como la propia naturaleza del Ser humano, el dicotomía entre Destino y Libre albedrío, la definición de Utopía o si los Dioses existen o acaso son simples hombres a los que se les concede tal denominación.

 El guionista, nacido en Carolina del Sur, se formó como Diseñador Gráfico antes de empezar a escribir y dibujar sus propias historias. Se notan sus estudios al ver las minimalistas portadas (de las que se ha encargado en todos sus trabajos independientes y son su marca de la casa) o los constantes diagramas y múltiples textos de apoyo en algunas de sus obras (siendo El Informativo Nocturno, también publicado por Panini, el ejemplo más claro y extremo). También posee reconocida fama en lo obsesivo y rígido que es cuando planifica un proyecto, limitándo la duración ni una página más de lo que considere necesario y controlando al milímetro cada diálogo y lo que debe plasmar cada una de las viñetas. Esta forma de ser ha provocado numerosas bromas hacia él dentro de sus compañeros de profesión en Marvel, tras sus etapas en Guerreros Secretos, SHIELD y Los Cuatro Fantásticos/FF. Escribió cinco series limitadas independientes (de las que sólo falta ver publicada Transhumano en español) donde abarca temas que ocupan desde la religión, la denuncia social, los viajes temporales o la ciencia-ficción más sesuda, antes de entrar en el sector más comercial y mainstream con Brian Michael Bendis como padrino de lujo. Actualmente escribe Vengadores y Nuevos Vengadores tras la reestructuración de Marvel NOW!  y Manhattan Projects (anunciada para Abril en España) y Secret (también junto a Ryan Bodenheim) para las independientes.

El dibujante, nacido en Nueva Jersey, posee una carrera muy corta en el cómic, con apenas tres miniseries publicadas hasta la fecha (Halcyon, Fear Itself: Fearsome Four y el tomo que nos ocupa) con las que se ha ganado el respeto y la admiración de sus compañeros de profesión. Su estilo es detallado, dinámico y proporcionado, con gran talento para plasmar localizaciones exóticas y gigantescas, lo que le convierte en el dibujante de superhéroes por excelencia. En su trazo se reconocen influencias de Phil Jimenez, Frank Quitely, e incluso de Moebius, pero manteniendo una identidad propia. En Réquiem por Marte el dibujo es una de las estrellas del cómic por su trabajo en las expresiones faciales y una combinación entre sobriedad y grandeza. El color del propio Hickman sobre los dibujos de Bodenheim le da un aspecto futurista y casi onírico, más cercano al cómic europeo que al americano.

Réquiem por Marte podría considerarse el manifiesto existencialista del autor, la exploración de un ser con poderes que no implica que sea un héroe como ya se plasmó en Watchmen o The Authority, menos icónico y más cercano al despotismo y al endiosamiento, que trata al hombre como un ser inferior y que a la vez es capaz de sacrificarlo todo por él. Una obra con una primera lectura superficial intensa y absorbente, y con otras más profundas y llenas de matices y detalles.

 

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