[Cine] Super 8

El proyecto de la misteriosa “Super 8” se ha ido desvelando poco a poco a lo largo de este año y el pasado, al igual que hiciera el astuto J.J Abrams con “Cloverfield”. Pequeños clips, fotos de rodaje, algún que otro acertijo para los fans, hasta llegar a un trailer en condiciones que nos mostraba los derroteros que había tomado el director en esta ocasión. Con solo un vistazo, uno se da cuenta de tres cosas: hay un monstruo, hay niños y hay efectos especiales.

En “Super 8”, J.J. Abrams hace un ejercicio de nostalgia y nos adentra en la América de finales de los 70,
donde aún había vaqueros campana, los niños campaban a sus anchas en bicicletas y se comercializó la famosa cámara que da nombre a la película y que nuestros protagonistas utilizan para grabar una película de zombis.


Esta película te invade literalmente de nostalgia, te retrotrae a esas películas de aventuras en pandilla que coparon la década de los 80 y es inevitable pensar en Elliot o en el ingenuo Mickey de “Los Goonies” cuando la ves. No es un ejercicio fácil de hacer el conseguir capturar esa inocencia, esas ganas de aferrarse un poco más a la infancia que logra el director. Por supuesto ayuda la elección de actores, muchachos de rostros curiosos que no recuerdan en absoluto a los perfiles casi perfectos y/o angelicales que adornan las carteleras actuales, y su trabajo, prácticamente impecable, incluso el del novato y protagonista de la cinta, Joel Courtney.

Se podría decir que “Super 8” es una película de ciencia ficción con alma. Hay un monstruo, si y mientras la trama gira en torno a esa criatura, nosotros observamos como las vidas de los personajes se desarrollan, se entrecruzan y crecen. J.J Abrams se esfuerza en conseguir plasmar ese sentimiento de maravilla, en definir las personalidades y ofrecernos personajes con esencia. Eso sí, no se olvida nunca del extraterrestre y como nos tiene acostumbrados, nos invita al juego de sugerir y no mostrar hasta el último momento y eso se agradece.

Mucha gente asegura que “Super 8” es la “ET” del siglo veintiuno. Yo, sinceramente, discrepo. No es en absoluto una mala película, ni una copia barata de la nombrada ni de otras películas como “Cuenta Conmigo” o “Una Pandilla Alucinante”. Es imposible no recordar estas cintas cuando ves la de Abrams, pero si bien el director no crea algo nuevo, sí que lo desarrolla. Para mí, “Super 8” podría ser una mezcla entre “Los Goonies”, “ET el Extraterrestre” y “Encuentros en la 3ª Fase”, pero con mayores efectos especiales, algo, de lo que por cierto, no se abusa, lo cual contribuye a crear en el espectador ese sentimiento de melancolía.

En el apartado técnico, Michael Giacchino (“Up”, “Star Trek”) es el encargado de desarrollar la banda sonora y para variar, hace un trabajo perfecto mezclando melodías entrañables y cercanas con otras cargadas de aventura y emoción. La fotografía y la ambientación están cuidadas hasta el extremo; no dejas de ver planos y detalles a lo largo de la cinta que lo prueban y que consiguen meternos de lleno en la época de los 80.

Resumiendo, esta película no es “ET el Extraterrestre” por mucho que nos la recuerde, pero desde luego es mucho más que una cinta de ciencia ficción al uso.  J.J Abrams se esfuerza por construir una historia de sentimientos en medio de un suceso extraño y consigue, por momentos, que el espectador se sienta reflejado en las ingenuas travesuras de esos preadolescentes. No es tarea fácil.

Nota: 7/10

Silvia

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